Juan tiene treinta y cinco años, 5 pibes y nieto, y su esposa. Como único sostén de la familia, el sale a “buscar” como el dice. “acá vienen y tiran todo lo que les sobra de los chales que están construyendo arriba viste, allá, en la loma aquella (señala el lugar), y a nosotros nos viene re bien!”. Lejos de aparecer en las propagandas de turismo, el bario, en las afueras de Bariloche, es uno de los mas humildes que he visto. La calidez de la ente contrasta con la dureza del clima.
En Bariloche no se discrimina a nadie, todo el que tiene plata puede hacer lo que quiera. Desde tener su bajada privada para el nahuel huapi o cercar lugares públicos.
Para los pobre es otro tema, después de todo quien los manda a ser pobre no?
Debo recatar la calidez de la gente, y jamás en todo lo que llevo de viaje me sentí ni un poquito inseguro.Ahora me encuentro en el bolsón, las cosas que hay acá, la gente, la montaña todo merece que me siente tranquilo a contarles bien, así que me despido por hoy, no sin antes agradecerles enormemente a todos los que me desearon buena suerte, y que me apoyan día a día, mil gracias!! Y los mantengo al tanto del trayecto