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jueves, 14 de mayo de 2009

Entre Jaguares Monos y las inclemencias de la selva














Gracias a Pep un francés que el destino quiso que encontrara en Santa Cruz, llegue al BioParque.
Allí pude no solo compartir mi vida con otros 50 voluntarios de todo el mundo, y aprender ingles de rebote, sino y lo mas importante trabajar con animales, animales en peligro de extinción, animales que habían sido recuperados de algún zoológico o el fondo de alguna casa, mi tarea principal fue la reinserción de un grupo de monos aulladores muy jóvenes a la vida en libertad, fortaleciendo su vinculo, sus conocimientos y mejorando sus costumbres alimenticias adaptándolas a la vida en libertad.
También trabajamos en la construcción de un nuevo hábitat para una mona de otra especie, ella no tenía un grupo donde poder insertarla ya que era la única en su especie en el parque, además atacaba a las mujeres y a los monitos bebe del grupo, por lo cual debe pasa algún tiempo en cautiverio. Otra de las actividades en el parque son los grandes felinos: Jaguares, Pumas y Ocelotes, además de ciervos tapires y un aviario con loros papagayos tucanes y varias especies de aves, sin mencionar a varias especies de monos que están en libertad y con los que yo, por ser el responsable del parque de monos convivía.
Mi tiempo en el parque fue una de las mejores experiencias que he tenido, entrar en la selva chiflar y que aparezcan de la espesura y se te trepen un grupo de monos que solo confía en vos, y que no dejaría que nadie se les acercara excepto vos, o ver como día a día aprendían cosas nuevas, empezaban a pasar días solos en la selva, todo a su tiempo, con la velocidad que ellos ponían.
En la selva no todo es alegria, pasas los dias esquibando peligros, el boro boro, el puchichi, y las pequeñas raspaduras que se convierten en grandes infecciones.
Por suerte al irme del parque luego de mas de un mes, tres de ellos, los mas chiquitos habían pasado 3 días sin volver, solo se aproximaron al campamento, con lo que sabemos están vivos y libres!. Y tambien pudimos terminar el Palacio de Talia, con lo cual ella tendra dias mas felices. Gracias a todos los amigos que van quedando por la vida y a los que estan a la vuelta del camino y ya nos volveremos a encontrar.

jueves, 2 de abril de 2009

Zurcando el Beni entre carpinchos y lagartos

El nerviosismo se sentía en el aire. Los viajeros se iban amontonando en los alojamientos de San Borja. Llegaban y traían noticias de los caminos, de recorridos de 2 o 3 días quizás 4. Las trancas permanecían cerradas para los que intentaban salir.
Distaban 190 km. Para San Ignacio de Moxos y de allí otros 92 Km. a Trinidad, todo de tierra y mucho barro, aun estábamos en temporada de lluvias, esto es el Beni- Selva boliviana y según decían en el camino llueve 5 días a la semana.
Finalmente luego de varios días y después de toda una mañana de lluvia y una tarde de sol, nos dejarían salir, si no llovía, en la mañana siguiente.
A las 8 de la mañana salio el camión con una carga de mercadería y un grupo de personas sobre ella.
Luego de pasar la tranca nos esperaba unos manchones de barro a palear y unos huellones de medio metro de profundidad llenos de agua que sorteamos luego de unas fuertes sacudidas sin mayores problemas.
Para las 16hs ya estábamos a 20km de San Ignacio, pero acá empezaba lo peor. Los próximos 4 Km. eran pura greda, el camión patinaba mucho y se había ido de cola hacia la zanja, a centímetros de caerse abajo. Luego de palear y empujar 4hs logramos enderezarlo y seguir, solo un tramo, ya que delante 2 volvos estaban encajados peleando por salir. Debíamos esperar a que ellos salgan para luego intentar pasar nosotros por los mismos huellones.
Por suerte llego un tractor que ayudo a salir a un camión, el otro ya había salido, y luego nos cruzo a nosotros, que finalmente llegamos al ripio y rápidamente a San Ignacio, a la 1:30hs a.m.
Maltrechos y doloridos por los saltos y traqueteos del camino no tardamos en dormirnos a la mañana seguiríamos a Trinidad.
7:30hs nos llamaron, nos cambiamos a otra camioneta mejor preparada para el barro. Subimos la carga, mercadería para 3 escuelas que quedaban a mitad de camino, eran aproximadamente 4000kg mas 15 grandes y 5 chicos, era mucho peso, lo que garantizaba que íbamos a tener que palear mucho.
Muchos Km. de barro. Si la huella era onda la bocha tocaba abajo y se colgaba, entonces debíamos cavar una larga zanja y empujar para que pudiera salir; si la huella era muy fina las duales traseras se atrapaban y debíamos ensanchar la zanja para que pudiera salir; si se inclinaba la cosa se complicaba porque el peso luchaba por inclinarla mas y había que cavar una zanja, palear mucho y empujar y luego de algunas horas salía.
El día era muy caluroso, 5 minutos de lluvia no habían logrado menguar el calor, y las empanadas que llevaba para comer se habían echado a perder. El agua y la gaseosa no alcanzaron para mucho. Cargábamos agua en los arroyitos que encontrábamos por el camino, arroyitos marrones como café y con gusto a moho eran los únicos que nos hidrataban. Si el agua de los arroyos era café, la de san Ignacio era sopa, por la cantidad de cuerpos extraños dando vueltas. Uno se niega a tomarla, pero luego de unas horas paleando al rayo del sol se transformaba en agua mineral, uno se encomendaba a dios y tragaba ese mejunje deseando no morir en el intento y esperando que los retorsijones de panza no le indiquen que se había intoxicado.
A la noche llegamos a la última escuela y luego de descargar esa mercadería quedábamos solo 4 personas y casi sin peso en la parte más seca del camino.
Sobre la calle, iluminado por la débil luna de cuarto creciente, duermen grandes grupos de carpinchos, manadas de 20 o 30 individuos de todos los tamaños también se ven por el camino lagos infestados de pescados y lagartos que asoman sus cabezas temerosos.
Cruzar las dos balsas del río Mamore y ya estábamos en el asfalto, finalmente 5:30 de la mañana llegamos a Trinidad.
Con el cuerpo destruido y la satisfacción de haber sorteado los 282km de barro y haber cruzado el beni sanos y salvos.
Agradesco a todos los que entran y dejan sus saludos. A todos los tengo muy presentes y pronto volvere por los pagos a comer un buen asado!!

viernes, 27 de marzo de 2009

Bolivia. Del altiplano a la Selva

Dia: 25/03/09. Hora: 1Am. Ubicacion: En medio de un camino de tierra, rumbo a rurrenabaque Beni, Selva Boliviana.
Un camión se había bloqueado en medio del camino y otro al intentar esquivarlo por el lado de la montaña se había encajado y ahora pendía a 45º.
Llovía y todos los pasajeros debíamos descender del colectivo, El chofer intentaría pasar al camión bloqueado por el lado del precipicio y era muy peligroso que permaneciéramos arriba. Resultado, ahora eran tres los vehículos que estaban bloqueando el camino, ya que el colectivo también se había encajado.
Todos los pasajeros tironeando de una soga en medio de la lluvia logramos desencajar al colectivo que patinando logro volver hacia atrás hasta el camino.
Luego a pico cavamos debajo del camión y con la ayuda de los pasajeros de los demás colectivos que se iban amontonando detrás de nosotros, tironeando de una soga logramos nivelarlo.
Mas pico, mas pala, mas zanjas y la ayuda de un camión que había llegado, mientras nosotros ayudábamos con la soga de costado para equilibrarlo, logramos desencajar al camión. Ahora solo faltaba atravesar la tierra que habíamos ablandado a fuerza de pico y esquivar los huellones que había dejado el camión, y finalmente del otro lado.
Asi es como se llega a Rurrenabaque, esa es una de las historias que fui viviendo en los caminos bolivianos.
Yo entre en Bolivia el 9 de marzo, por villazón, de ahí a Uyuni en tren por 31 bolivianos, acampar en medio del salar en la isla incahuasi a km de la costa del salar llegando allí en un micro que día a día recorre el salar uniendo los pueblos de sus orillas. Anochecer y amanecer en medio de un salar es una experiencia única, y sin dudas vale la pena soportar el frio polar y el viento desgarrador de las noches.
Luego a Oruro, pasando por la paz y yendo a Copacabana y acampando unos días en la isla del sol. La isla tiene dos partes norte y sur, la norte mas desolada con una playa paradisiaca donde acampar tranquilamente y disfrutar de las ruinas incas. La parte sur llena de restaurantes y hostales para turistas de mucho poder adquisitivo.
Y luego Coroico capital cafetera de Bolivia. Visitando tocoña una comunidad afro boliviana y las cascadas.
Luego Caranavi con sus cocos y cacao.
Bajar de los 4200 m.s.n.m. a los 298 m.s.n.m. que estoy ahora descomprimen la cabeza y deja de molesta la altura, que obligaba a coquea todos los días. El paisaje del altiplano muto a plenamente selvático con cocoteros, plátanos, y papayos; caudalosos ríos y lluvias diarias.
De aquí a trinidad, aunque me advirtieron que el camino es aun más complicado que venir aquí, restan algo de 500 km de barro. Luego a la vuelta iré al camino de la muerte, el segundo camino más peligroso del mundo, esa parte la are en bici